El síndrome del impostor en natación máster es algo que he vivido con mucha más fuerza después de conseguir una medalla importante.
Desde la temporada pasada tenía un objetivo muy claro: conseguir una medalla en el Campeonato de España.
Fue mi foco desde el momento en que salí de ese campeonato la temporada anterior.
Cuando ves que puedes conseguirlo… pero aparece la presión
Cuando publicaron las series, vi que realmente tenía opciones de medalla de bronce.
Pero enseguida apareció otra sensación: presión.
La que iba cuarta, estaba bastante cerca y, al mismo tiempo, la primera y la segunda estaban muy lejos.
Eso cambió por completo la forma en la que afronté la prueba.
Una prueba dura, más mental que física
La nadé con bastante sufrimiento, tanto físico como mental.
De hecho, la última parte se me hizo muy larga. Solo pensaba en acabar.
Cuando terminé, vi que había subido un poco de tiempo y que, por pocos segundos, había conseguido la tercera posición.
Cómo aparece el síndrome del impostor en natación máster
La primera sensación fue de enfado por haber subido tiempo.
Pero lo que más pesaba no era eso.
Era una sensación de no merecerlo.
El pensamiento de “no es mía”
Por un lado, por haber nadado peor que en otras ocasiones.
Por otro, porque era consciente de que hay personas que me ganan habitualmente en esa prueba y que ese día no estaban.
Eso hacía que sintiera que esa medalla no era realmente mía.
Cuando lo de fuera no encaja con lo de dentro
Mientras mis compañeros me felicitaban, yo sentía algo muy diferente: malestar, incomodidad y decepción.
Y no lo compartí en ese momento.
Dándole perspectiva con el tiempo
Estuve un tiempo con esa sensación, intentando entenderla sin castigármela más.
Con el tiempo, lo veo con más perspectiva.
Gané la medalla porque estaba allí y competí ese día. Eso no le quita valor.
Éramos unas 13 nadadoras y terminé tercera.
Por otro lado, sí es cierto que el tiempo no fue el mejor, pero también fue una prueba muy marcada por la presión mental.
No es la primera vez que me pasa
Esto no es algo puntual.
En otros campeonatos autonómicos también he conseguido medallas con la sensación de que había gente mejor que no estaba o que no había competido ese día.
Es curioso cómo algo que deseas tanto, cuando llega, a veces no lo sientes como esperabas.
Cambiar la forma de competir
Sé que no soy la única a la que le pasa.
He escuchado muchas veces a compañeros decir cosas como:
“he ganado medalla porque no estaban los mejores” o “porque éramos sólo 3”.
Lo que realmente quiero ahora
Todo esto me ha hecho replantearme algo importante:
Quiero volver a competir desde otro lugar.
Desde el disfrute.
Salir de una prueba sintiendo que la he vivido, no solo que la he terminado.
Porque esa sensación, para mí, es mucho más valiosa que una medalla vivida con presión y malestar.











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