La motivación en natación máster no siempre cambia de forma clara. A veces todo parece ir bien, pero poco a poco empiezan a aparecer sensaciones distintas dentro y fuera del agua.
En mi caso, la presión ya estaba ahí desde el principio, aunque no era del todo consciente de ella. Con el tiempo, esa sensación empezó a ser más evidente y terminó afectando también a mi motivación.
Cómo empecé en natación máster
Llevo 3 años en natación máster.
Cuando empecé, mi idea no era competir. No me apetecía volver a hacerlo.
Lo único que buscaba era volver a hacer deporte, entrenar con un grupo, motivarme y volver a disfrutar del agua.
Había probado a nadar por libre e incluso en un grupo para adultos, pero en ambos casos terminaba aburriéndome.
Empecé entrenando dos días a la semana: uno con entrenador y otro sola.
Me gustaba entrenar en grupo, pero al principio me faltaba integrarme y sentirme parte.
Cuando empecé a engancharme de verdad
A los tres meses me animaron a competir y decidí probar.
Eso cambió bastante las cosas.
Empecé a disfrutar más con los compañeros y a tener una pequeña motivación para seguir entrenando.
La temporada siguiente aumenté los días de entrenamiento.
Cada vez nadaba más acompañada y menos sola. Además de entrenar, me lo pasaba bien. Empecé a ir a más competiciones y me fui enganchando poco a poco.
Cuando la exigencia empezó a aparecer
La temporada pasada fue diferente.
Conseguí organizarme para entrenar siempre con alguien y, sin darme cuenta, empecé a exigirme más.
Me encontraba fuerte, con muy buenas sensaciones… y empecé a mejorar mucho.
Fue algo que no esperaba.
Recuerdo esa sensación de sentirme capaz de todo. De disfrutar entrenando y competir con ganas.
Ahí apareció un objetivo: conseguir una medalla en el Campeonato de España.
Y con él, también empezó a aparecer la presión.
Al principio no lo veía así. Pensaba que simplemente me estaba exigiendo más…
Cuando la motivación cambia
Casi sin buscarlo, conseguí una medalla en la Copa de España de aguas abiertas.
Pero mi foco seguía en la piscina.
Esta temporada empezó de forma muy distinta.
Me sentía más insegura y algo desmotivada.
Buscaba las sensaciones del año pasado… y no estaban.
Aunque en competición seguía bajando o repitiendo tiempos, no me parecía suficiente.
Quería volver a sentirme como antes.
Resultados y sensaciones no siempre coinciden
Finalmente, conseguí una medalla en el Campeonato de España.
Pero la sensación no fue la que esperaba.
No me sentía merecedora.
Ahí me di cuenta de algo: estaba poniendo el foco en un sitio que no me hacía bien.
Dónde estoy ahora
Ahora estoy en un punto diferente.
Quiero entrenar y competir sin presión. Disfrutar de lo que hago porque me gusta, no por lo que espero conseguir.
Aun así, también está ese miedo a desmotivarme y a dejar algo que, en realidad, sé que me aporta mucho.
Cómo estoy recuperando la motivación
Últimamente estoy encontrando la motivación en algo diferente: mejorar la técnica.
Buscar eficiencia. Entender mejor cada movimiento. Sentir el agua de otra forma.
Eso no quita que haya días frustrantes, en los que parece que no avanzo.
Pero cuando aparece una pequeña mejora, aunque sea mínima, vuelve la motivación y las ganas de seguir entrenando.











0 comentarios