Como cada marca tiene sus propias tallas y medidas, cuando cambias de modelo o de marca te toca volver a analizar cuál es la talla adecuada.
En mi caso, decidí probar un fast que creía que me podía quedar bien porque según la guía de la marca, encajaba en tres de las cuatro medidas.
Sin embargo, al ponérmelo vi que, aunque me ajustaba bien en el abdomen, las caderas y las piernas, en la parte de arriba (entre la costura y el pecho) hacía arrugas muy evidentes.
Si estiraba el tirante, veía claramente que sobraba tela. Así es como comprobé que era un bañador técnico grande.
Aun así, decidí probarlo en competición.
Bañador técnico grande en natación máster: qué pasa en el agua
Mis sensaciones llegaron nada más entrar de cabeza en el agua.
Noté como el agua entraba dentro del bañador en la zona donde hacía arrugas.
Después parecía que se pegaba al cuerpo, pero ya no era lo mismo.
No estaba haciendo su función.
Igual que me pasó con el bañador técnico que me quedaba pequeño, tampoco me resultó cómodo.
Y, sobre todo, no me apetecía volver a usarlo teniendo otras opciones con las que me sentía mejor.
Más adelante, cuando probé una talla inferior, me di cuenta de que en este tampoco estaba comprimiendo lo suficiente.
Aunque aparentemente me ajustaba bien, en las piernas y el abdomen no tenía la sensación de sujeción que sí noté con la talla correcta.
Ahí terminé de entender lo importante que es llevar la talla adecuada. Primero se nota fuera del agua. Después, en el agua, se confirma.











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